|
||||||||
|
||||||||
![]() |
||
| Ser Responsable / En la distancia corta | ||
| Rafael Guardans, director de Fundeso, “Lo importante es que se hagan cosas, sea marketing con causa o como quiera que se llame” | ||
| Se declara poco integrista y sí muy escéptico respecto al papel que tiene que jugar la Administración en el desarrollo de la materia. |
||
|
¿Cómo está viendo la evolución de la RSE en los últimos años? Me encantaría decir lo que dijo un ponente el día del lanzamiento de esta revista, la RSE ha venido para quedarse. Creo que esto se va notando. Poco a poco, cuando vas hablando con empresas, te das cuenta de que lo que parecía imposible, que acabásemos tratando la RSE como la calidad o como la seguridad, se empieza a dar en las empresas, que la van incorporando con la misma seriedad. Nos queda mucho por andar pero creo que hemos dado ya pasos adelante.
¿Y qué papel cree que debe tener la Administración en la promoción de estas prácticas? Creo que no procede que la Administración se meta en esos líos. Es un error que puede terminar convirtiendo la RSE en una tasa, y eso no es lo que queremos. No me atrevo a decir que no deban primar en los contratos públicos el que hayan criterios de RSE, por ejemplo incorporar personas con discapacidad o cosas similares, pero incluso en eso creo que tendrían que ser muy muy prudentes. Países con una gran proyección en RSE, como Estados Unidos, que yo sepa no tienen ningún tipo de normativa conminatoria por parte del Estado para potenciar la RSE.
¿Entonces tampoco cree en la necesidad de crear un Consejo Estatal de RSE? Si es para reflexionar… A mi me da miedo que unos diputados, con todo respeto, que saben poco de empresa, de negocio o de responsabilidad individual, porque no es su negocio, acaben definiendo cuáles son los criterios. Soy muy escéptico, y me parece que al final puede terminar saliendo el tiro por la culata. Estaría encantado de entrar en un debate sobre el tema y escuchar opiniones de otros. De entrada, a mi me da reparo y me cuesta creer que unos diputados, que valen para muchísimas cosas, tengan capacidad para entrar en la sensibilidad que tiene que haber detrás de la RSE, que tiene que ir obligatoriamente unida a un win win (tú ganas, yo gano) y no a una imposición. Insisto, los que han que hablar de ello tiene que entender de empresa, tienen que entender de responsabilidad, de riesgo y todo eso. Puede ser muy peligroso plantear las cosas por normativa.
¿Se aprecia ya una mayor sensibilidad por parte de las empresas a la hora de emprender políticas de RSE? Realmente se va notando que ha llegado para quedarse. La gente ya hace menos piruetas en el aire y es consciente de que la RSE es parte de su negocio. Creo que queda mucho por andar ahí y creo que desde el sector deberíamos potenciar más la repercusión de las buenas prácticas en este campo. Se ha hecho ya mucho pero habría que hacer más. Hay mucho que hacer en el ámbito de las pyme antes de que acabe pareciendo que la RSE es un asunto para empresas que facturan por encima de los 100 millones de euros. Eso es un error garrafal porque al final, igual que en los contribuyentes, es la gran masa de pequeños la que hace la diferencia, no los grandes.
¿Piensa que en la RSE hay que estar porque todos están, aunque sea una moda, sea por marketing o por reputación, o entiende que hay que estar por convicción? Pues lo primero, en eso soy muy poco integrista. Nadie le pregunta a un señor que le compra una gran joya a su mujer si lo ha hecho para que la gente cuando vea la joya piense en él o lo ha hecho para que la luzca ella. El convencimiento ya vendrá. Yo creo que el roce ayuda mucho a entender y lo importante es que la gente haga cosas. Después hay que ayudar a la gente a que lo entienda, pero lo entenderán mejor si han puesto ya las manos en el barro.
¿Qué diferencias se aprecian en España respecto a otros países de nuestro entorno? En España dejamos que el corazón prime sobre la cabeza, y eso no es bueno. Cuando respondemos a campañas de emergencia y después nos falta el sentido común para responder sobre la sostenibilidad del sector, no estamos poniendo la cabeza por delante del corazón. Lo que debilita la relación de la RSE con el sector social es que la gente quiere la repercusión inmediata, quiere apoyar causas con impacto y que todos entiendan porque se hace lo que se hace, y lo importante no es eso. Lo importante es que la gente proyecte a medio plazo y que las empresas entiendan que tienen que estar aunque no haya ni terremotos ni maremotos. Hay que estar porque hay que estar y este es un razonamiento que no todos han procesado. Cuando uno mira a los países nórdicos, a Estados Unidos o Alemania, te das cuenta que detrás de lo que hacen hay un compromiso a largo plazo, y que el apoyo al sector no necesariamente responde a una demanda inmediata que te justifique el por qué has tomado esa decisión.
¿Las ONG tienen ahora menos reticencias a la hora de acercarse a las empresas? Sigue habiendo demasiadas reticencias. Recientemente en una revista del sector lanzaban un artículo explosivo, corrosivo, contra la RSE de las farmacéuticas, y me parece que eso demuestra que seguimos a la defensiva. Seguimos sin reconocer la presunción de inocencia –se es inocente hasta que se demuestre lo contrario- y exigimos que esta presunción de inocencia la demuestre el otro, lo que va contra nuestra Constitución. Creo que eso demuestra la debilidad del sector, es una pena. Me parece que esto sería implanteable en países donde la RSE es madura.
¿Y cómo acabar con esas reticencias entre las ONG y el mundo empresarial? Hay que ser pedagógico en eso. Insisto en el ejemplo. El señor que manda a sus hijos a estudiar al extranjero, ¿Lo hace para lucirse en su entorno de que es capaz de mandar a sus hijos a Inglaterra, lo hace por el futuro de sus hijos o lo hace por una mezcla de las dos cosas? No hay termómetros, pero nadie cuestiona eso. Admitimos la posibilidad de que lo haga sólo por lucirse, porque queda muy bien. Ese juego es el que tenemos que saber que es inevitable en la vida. Si todo es así ¿Por qué tenemos que ser más exigentes con la pureza del concepto de la RSE de lo que somos con todo lo demás?
Esa reflexión enlaza con la necesidad o no de medir o auditar la RSE. Es bueno para que se sepa y se entienda más, para que se reconozca más, pues seguimos lejos de reconocer el mérito de la RSE. El “asco” al donante sigue latente, las ONG no aceptan su presunción de inocencia. Creo que hay que esforzarse y reconocer que todos jugamos en el mismo equipo ¿Con qué derecho exigimos a la gente que sea generosa o que tenga responsabilidad si después les tratamos como si estuviesen perdonando con ello los pecados que no han cometido? Estoy muy convencido de lo que digo, no hace falta normativa, lo que hay que hacer es potenciar, pero potenciar por mérito.
¿Qué proyectos se desarrollan a través de Fundeso? Estamos trabajando en dos ámbitos fundamentales: en fomentar un espíritu ciudadano participativo respecto a la inmigración, lo que hacemos a través del Centro de Africanos en Madrid y muchos programas de educación en colegios, con la intensión de lograr la integración, la comunicación y la construcción social conjunta y por otro lado, en proyectos centrados en el fortalecimiento de la sociedad civil de los países beneficiarios. No entramos nunca en proyectos en los que no quede fortalecida nuestra contraparte local, eso nos diferencia, pues no es que lo potenciemos, es que no hacemos nada que no derive en eso. Nos importa más el comité de agua que la tubería. |
||
| COMENTARIOS A LA NOTICIA | ||
|
| ||
| ||